“El mañana nos exige lo mejor de hoy; para una cultura del encuentro”

Como cada año, se tomó parte del lema que guio la realización del 58° Curso de Rectores de CONSUDEC (Consejo Superior de Escuelas Católicas), para construir y fundamentar el lema anual para los colegios del obispado.

Este año; el 58° curso de rectores estuvo inspirado en la convocatoria del Papa Francisco a un pacto educativo global.

A continuación, proporcionamos algunos elementos para interiorizarnos con esta invitación del Santo Padre.

¿Qué es el Pacto Educativo Global?

El Papa Francisco lanzó el 12 de septiembre de 2019 «la invitación para dialogar sobre el modo en el que estamos construyendo el futuro del planeta y sobre la necesidad de invertir los talentos de todos, porque cada cambio requiere un camino educativo que haga madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora. Por este motivo ha promovido la iniciativa de un Pacto Educativo Global «para reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión». Se trata de «unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna».

La Educación en la Complejidad Contemporánea

La educación, según el papa Francisco, debe ser vista y analizada en el marco más amplio de la complejidad contemporánea, estimulando la reflexión sobre el contexto actual, caracterizado por una profunda crisis antropológica y sociocultural, a la que ahora se añade la sanitaria, en la que constatamos cada día más «síntomas de un punto de quiebre, a causa de la gran velocidad de los cambios y de la degradación, que se manifiestan tanto en catástrofes naturales regionales como en crisis sociales o incluso financieras» (Laudato si’ 61). A través del pacto educativo global, estamos llamados a efectuar un cambio radical de paradigma, de hecho, el Santo Padre a menudo repite: «Una valiente revolución cultural» (Laudato si’ 114). Lanzando el evento del pacto educativo global, en su mensaje del doce de septiembre de 2019, el papa Francisco escribe: «Vivimos un cambio de época: una metamorfosis no solo cultural sino también antropológica que genera nuevos lenguajes y descarta, sin discernimiento, los paradigmas que la historia nos ha dado». Ante esta continua transformación, atravesada por múltiples crisis, se hace la invitación a dialogar sobre el modo en el que estamos construyendo el futuro del planeta y sobre todo a renovar la pasión por la educación, dirigida en particular a las jóvenes generaciones, para formar protagonistas de una «humanidad más fraterna».

Conciencia de la Emergencia Educativa

De estas fuertes y precisas afirmaciones se comprende claramente que la propuesta del Papa, por una parte, se inscribe en la línea trazada por el magisterio del papa Benedicto XVI, el cual a menudo se refería a la necesidad de tomar conciencia de la emergencia educativa, y, por otra, se propone ofrecer una respuesta compartida con todos sobre una emergencia que hoy día se ha vuelto aún más compleja y aguda, debido a los desafíos que desintegran el tejido sociocultural y que hace que sea urgente la construcción de un mundo basado en mejores relaciones. Por tanto, la educación está llamada a considerar a la persona en su integridad de alma y cuerpo, naturaleza y sobrenaturalidad, conocimiento y acción, libertad y gracia. En este marco, es evidente que el proceso educativo tiene un carácter no solo formativo, sino también humanizado y socializador, finalizado a hacer que el ser humano se descubra a sí mismo como persona en relación. De aquí la urgencia de valorizar la tarea de la educación, invirtiendo las mejores energías para elaborar propuestas y soluciones concretas. Esto es precisamente lo que el papa Francisco entendía con el lanzamiento del pacto educativo como la clave para responder a los retos sin precedentes y a los complejos problemas de nuestro tiempo. De hecho, algunos analistas sociales afirman que está creciendo la incertidumbre global, producida por diversos factores perturbadores. Junto con el cambio climático, citan el fenómeno de la digitalización y la inteligencia artificial, que están transformando todos los sectores productivos.

Una Educación Portadora de Una Alianza

Para responder a estos cambios, es necesario, como afirma el Papa, «encontrar la convergencia global para una educación que sea portadora de una alianza entre todos los componentes de la persona: entre el estudio y la vida; entre las generaciones; entre los docentes, los estudiantes, las familias y la sociedad civil con sus expresiones intelectuales, científicas, artísticas, deportivas, políticas, económicas y solidarias» (Mensaje para el lanzamiento del pacto educativo). Y es que la educación se hace eficaz, a nivel personal y social, si existe un pacto, una alianza entre todos los implicados que la asumen como un instrumento global para hacer crecer una nueva humanidad. Tal es, en definitiva, el objetivo de la iniciativa lanzada por el Papa, que se caracteriza por una dimensión ecuménica, interreligiosa e intercultural, proyectándola hacia la fraternidad universal. El pacto educativo global se presenta como una intuición de amplitud extraordinaria que, a partir del ámbito educativo, puede desencadenar una potencialidad de proyectos y perspectivas concretas, capaces de orientar positivamente el cambio de época en curso, creando sinergias y redes de cooperación en todos los niveles de la vida social. Así, en esta línea, se mueven las orientaciones del papa Francisco en su mensaje donde, dentro de una perspectiva de medio-largo plazo, indica los rasgos esenciales que trazan un proyecto de amplio horizonte: «Colaborar en el cuidado de nuestra casa común… construyendo el futuro del planeta», e invirtiendo los talentos de todos. Para alcanzar tal objetivo, refiere el Papa, es necesario un camino educativo que sepa «superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna».

Nuestro Lema

A partir de la convocatoria del Papa Francisco y de los contenidos abordados en el 58° curso de rectores del Consudec, proponemos Un lema para un trienio, para que en este lapso de tiempo y en cada año podamos ir abordando de manera sistemática y progresiva los diferentes momentos en el proceso del Pacto Educativo Global. 

El Lema tendrá un cuerpo común y general para los tres años y una especificidad para cada año, correspondiéndose a cada año del trienio.

El lema Para el Trienio Versaría:

1° Año (2022). “El Mañana Nos Exige lo Mejor de Hoy; Para una Cultura del Encuentro”.

También dejamos abierta la posibilidad que cada institución pueda ampliar el lema sobre especificando en cada año del trienio con la particularidad da la institución.

Por ejemplo, en el primer año podríamos decir: “El Mañana Nos Exige lo mejor de hoy; para una Cultura del Encuentro, Construyendo redes”.

Por último, ofrecemos algunos elementos que sustentan el lema de cada año, lo cual seguiremos ampliando y argumentando en la medida que vayamos profundizando en la riqueza de contenido ofrecido por la propuesta del Papa Francisco y del 58° Curso de Rectores.


Para el primer año; “El Mañana Nos Exige lo Mejor de Hoy; Para una Cultura del Encuentro”.

Transmitir la mística de vivir juntos.

 Iniciar procesos de transformación.

Constituir una aldea de la educación.

Ruptura de la solidaridad intergeneracional.

Superar la egolatría que genera fracturas.

 Descubrir la belleza de la vocación humana.

Visión

Unidad en la diferencia: un nuevo modo de pensar. Reconstruir el tejido del encuentro. Trabajar por la cultura de la fraternidad.

Misión

Educación y sociedad: poner en el centro a la persona Afrontar la crisis ambiental y relacional Educar para cuidar a los demás y a la creación.